Creando el futuro

Una cosa es ser personalmente innovador; otro es saber cómo sacar los talentos de innovación de los demás. La mayoría de las organizaciones pasan por alto la importancia crucial de esta competencia, asumiendo que todo lo que se necesita son procesos de innovación bien diseñados. O bien, esa innovación se puede agregar de alguna manera a una cultura empresarial tradicional. Pero la innovación es, en última instancia, una actividad muy humana y la mayoría de las personas no saben cómo aprovechar al máximo esta capacidad. Lo que es peor es que no sienten que tienen permiso para hacer lo que requiere la innovación, y en muchas organizaciones no lo hacen.

Liderar la innovación es mucho más que fomentar nuevas ideas. Se trata de generar confianza, otorgar discreción, administrar riesgos, motivar y perdonar los errores más serios. Se trata de comprender que incluso las decisiones e interacciones aparentemente pequeñas pueden tener un gran efecto acumulativo, creando una cultura que fomente o desaliente la innovación y la agilidad.

Permitimos a los líderes obtener los conocimientos necesarios para convertirse en un verdadero campeón de innovación, desarrollando habilidades y estrategias para que su equipo sea altamente innovador. Eso significa aprovechar la brillantez personal de todos al tiempo que se crea compromiso, lealtad y aprecio por la oportunidad de hacer una contribución personal al éxito de la organización.